Pese a lo contundente de la evidencia que presentamos sobre el tráfico de influencias en la gestión del Gobierno Regional de Ayacucho (GRA), el presidente Ernesto Molina Chávez sólo atinó a decir que el episodio del post it fue apenas un error del vicepresidente Alcides Quispe Bedriñana.
Molina Chávez aceptó que ese no es el mecanismo para agilizar los trámites, pero a su entender Quispe Bedriñana no habría actuado de “mala fe”.
Para el presidente sólo podría existir delito, siempre y cuando el post it mencionara el nombre de la persona supuestamente favorecida, lo que no sucede en este informal mensaje.
Alejado de su habitual postura de agredir verbalmente a la prensa con su expresión preferida, “ninaqallos”, Molina Chávez defendió con uñas y dientes a su vicepresidente a quien pintó como todo un campeón de la gestión regional, “el sólo quiso agilizar el trámite de unos pobladores de La Mar” dijo.
El que sí mostró su verdadera faz autoritaria, fue el director de la DREA Ricardo Arone Huamaní, quien atacó a la prensa con intención de desvirtuar la validez de la evidencia del tráfico de influencias dentro de su sector, “esto proviene de alguna prensa que quiere generar malestar” dijo sin dar nombres ni señalar a que prensa se refiere, fiel a su peculiar estilo de tirar piedras y esconder la mano.